Muchas veces nos preguntamos que pasará mañana si hoy hacemos "tal cosa". . . O quizás, que pasará cuando nuestros hijos, dentro de algunos años, estén como padres con hijos. . .
O bien, que pasará con aquello que hoy hacemos, dentro de un tiempo.
Varias veces me acuerdo de cuando era chico, esa época tan maravillosa que uno ya casi ni se acuerda. . . porque en ese momento no teniamos obligaciones, solo importaba la escuela y ayudar en casa. . .
Y cuidado con no secar los platos, o no tender la cama, o decir "No" cuando mamá o papá nos pedian que fueramos a comprar algo. O cuando nos castigaban por alguna travesura, no nos dejaban salir a jugar y cuidado con contestar mal. Porque uno podía estár enojado con mamá, pero decirle algo porque no nos daba permiso. . . era algo antinatural. Y merecedor de un cachetazo, quizás.
Siempre les digo a mis hijos que lo que ellos hacen hoy, sus hijos lo harán quizás peor dentro de unos cuantos años. Y ellos se rien, claro. . . son chicos, apenas adolescentes. . .
Pero todas estas cosas dentro de unos años ya no importarán. Porque la realidad seguramente será otra, quizás bastante distinta que la actual, y ellos no recordarán cuando nosotros poníamos los limites. Y ellos decidirán que limites poner a sus hijos, y que será mejor para ellos y . . .
Pero hay algo que no podrán borrar. Y eso, señores, es la educación recibida. Porque eso es lo unico importante y que perdurará por todos los tiempos.
Dentro de cincuenta años poco va a importar cuánta gente fue a la plaza, dará lo mismo quién ganó la batalla del rating este año, serán del olvido los bailes eróticos de Nazarena Vélez, los jugadores que no entraron en la lista para el mundial de Alemania, los legisladores que armaron su monobloque, y también El Código Da Vinci.
Lo que, definitivamente, sí estará presente es aquello que se haya hecho hoy por la educación.
Dentro de cincuenta años probablemente Kirchner sea el nombre de alguna avenida en Santa Cruz, Macri sea un apellido que se lea en una placa del club Boca Juniors o del Congreso, a Carrió se la podrá ver sólo en fotos, a Ben Laden en una estampilla de correo privado de Medio Oriente y a Bush en una estatua en una plaza perdida de Texas.
Lo que sí podrá verse, en vivo y en directo, y será imposible no ver, es lo que hoy se haya hecho por la educación.
Dentro de cincuenta años vos y yo seremos un recuerdo, o un olvido, pero no lo serán nuestros hijos ni nuestros nietos: para ellos será este país mal educado o bien educado, según lo que hoy se haga por la educación.
Dentro de cincuenta años no quedará ni rastro del debate sobre si está bien o mal que un niño use celular, si Maradona se droga o no se droga, si María Eugenia Ritó es mejor vedette que Emilia Attias.
Lo que sí podrá encontrarse en cada rincón del país son los rastros del debate que se necesita abrir hoy sobre la educación.
Dentro de cincuenta años no será más que un número lo que se invierte ahora en seguridad, no le servirá a nadie lo que se haya gastado en campañas políticas, no será ni recuerdo qué comportamiento tuvo la Bolsa este año o a cuánto cotizaba el dólar.
Lo que sí se notará visiblemente es lo que hoy se invierta para educación.
Dentro de cincuenta años vos y yo seremos el pasado, como lo serán Kirchner y Macri, Nazarena Vélez, Carrió y el autor de El Código Da Vinci, y María Eugenia Ritó y los jugadores del Mundial, pero no lo serán nuestros hijos ni nuestros nietos: a ellos les tocará un presente de país educado, según lo que se haga hoy por la educación.
Y quien haga hoy algo por ella, quien muestre verdadero interés y se ponga a trabajar ahora apasionadamente para mejorarla, extenderla, financiarla, multiplicarla, quien se desvele para que llegue a todas partes, para que nadie quede afuera por razones económicas o geográficas, para que tenga calidad y que la calidad sea gratis, quien entienda que un país mal educado es un país condenado a muerte, y modifique este destino, entonces su nombre no será del olvido: dentro de cincuenta años estará presente en todos los rincones del país, será recordado con admiración y respeto.Y no será sólo estatua, o calle, o foto, o estampilla.
Lo que pasa es que, hoy por hoy, una escuela cualquiera, la que vos quieras, la que esté mas cerca de tu casa, es mantenida casi en su totalidad por la Cooperadora, es decir, por nosotros los padres de hoy. Y de mañana, claro.
Hoy y dentro de 50 años, si no hay un cambio a favor de la educacion.
Un abrazo.
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